En un ambiente desbordante de alegría, identidad y compromiso social, las familias del histórico Barrio Martha Quezada, en coordinación con la Casa de Cultura y Creatividad Alejandro Cuadra, celebraron el Festival Artístico «47 Años en Revolución».

El evento contó con la participación del vicealcalde Enrique Armas Rosales, quien destacó que, desde el corazón de la capital, se reafirma el acceso al arte y la cultura como un derecho restituido para el pueblo a través de la apertura de nuevos espacios de formación artística.

«Celebrando nuestro Día de la Alegría, nuestro 17 de julio fecha histórica para la vida nacional, el día que comenzó a consolidarse, el día que quedamos ya de cara a la gran victoria del 19 de julio de 1979, vamos a celebrar con los vecinos del sector, con la comunidad, con los pobladores de este barrio, un festival de danza en saludo a nuestro 47/19, en saludo a nuestro 19 de julio que vamos a celebrar todo este fin de semana», destacó el edil capitalino.

La agenda artística ofreció un vibrante recorrido cultural que entrelazó la tradición y la modernidad. El público disfrutó de coloridas coreografías folclóricas y de innovadoras piezas de baile contemporáneo, las cuales fueron musicalizadas en vivo con cantos testimoniales. A través del movimiento y la música, los protagonistas retrataron la lucha revolucionaria, así como la paz y el porvenir que experimentan las familias nicaragüenses.

La gratuidad y el impacto de estos espacios formativos fueron ampliamente valorados por la comunidad.
«Gracias a nuestro Buen Gobierno, que abre las puertas a todas las niñas que quieren practicar folclore y sin ningún costo. Esto es un aporte muy bueno a la sociedad, porque así nuestros niños se recrean no solo en los parques, sino también acá, y aportan un granito de arena a lo cultural», expresó Cynthia Sánchez, madre de una de las niñas protagonistas.

A través de esta sólida alianza comunitaria, el Barrio Martha Quezada no solo rindió homenaje al legado del maestro Alejandro Cuadra, sino que consolidó la unidad local, demostrando que la cultura popular sigue siendo un motor de paz, soberanía y alegría.











