Santo Domingo de Guzmán bajó de su altar rodeado de amor y fervor

Santo Domingo de Guzmán bajó de su altar rodeado de amor y fervor

«Chicheros, chicheros, chicheros”, “Música, música», coreaban centenares de devotos y promesantes de Santo Domingo de Guzmán, mientras la venerada imagen era descendida de su altar en la iglesia de Las Sierritas, el pasado 31 de julio. La tradicional bajada marcó el inicio de la cuenta regresiva para la peregrinación del santo patrono hacia su santuario, ubicado en la iglesia Santo Domingo de Guzmán, en la antigua Managua.

La emotiva ceremonia, impregnada de fe, amor y devoción, fue presidida por el cardenal Leopoldo Brenes y contó con la participación de la mayordoma de las Fiestas Tradicionales de Managua, alcaldesa Reyna Rueda Alvarado, así como de los comités tradicionalistas responsables de preservar una celebración con más de un siglo de historia. Año tras año, miles de fieles participan en las actividades religiosas y culturales que acompañan los diez días de permanencia del santo patrono en la capital.

«Hemos venido haciendo un trabajo en conjunto con todos los comités e instituciones que resguardan estas fiestas para que las familias las vivan en paz, tranquilidad y unión familiar. Estamos en la iglesia para bajar al santo patrono, vestirlo y mañana iniciar su peregrinación hacia nuestra capital. Estamos muy agradecidos, muy emocionados y muy comprometidos porque esto es parte de nuestra cultura, nuestra fe y nuestra devoción, para festejar a nuestro santo patrono», expresó la mayordoma de las Fiestas Tradicionales de Managua.

La ceremonia de este año tuvo un significado especial, ya que durante la eucaristía el cardenal Brenes presentó a la feligresía una reliquia de más de 200 años de antigüedad: un pequeño fragmento óseo de Santo Domingo de Guzmán, facilitado temporalmente por un devoto a la Iglesia católica de Nicaragua. Con esta reliquia impartió la bendición a los promesantes, cargadores, comités tradicionalistas y demás asistentes.

«Gracias, buen Dios; gracias, Santo Domingo, por ser el intercesor para que el Señor nos conceda las gracias y el favor de honrarlo», expresó el cardenal Brenes.

La procesión de Santo Domingo moviliza cada año a miles de feligreses, cargadores y tradicionalistas que, desde la Roza del Camino, se preparan para acompañar y trasladar la imagen hasta Managua. Detrás de cada promesante hay una historia de fe y agradecimiento por los favores recibidos.

Ese es el caso de Miguel Rivas, quien desde hace varios años forma parte de los cargadores tradicionalistas, su fe nació cuando era apenas un niño. A los cinco años sufrió un grave accidente al ser atropellado y, según recuerda su familia, su madre encomendó su vida a Santo Domingo de Guzmán. Desde entonces considera que su recuperación fue un milagro y participa cada año en las festividades como muestra de agradecimiento.

«Tengo 38 años de edad y ahora soy cargador tradicionalista. Le inculco este amor a mi niña y cada año venimos a la bajada», relató Rivas.

Este año también marcó un hecho histórico para las festividades, ya que por primera vez la imagen de Santo Domingo de Guzmán, encontrada hace siglos dentro de un tronco de madero negro, fue sometida a un proceso de restauración. Posteriormente, durante su recorrido de aproximadamente 10 kilómetros hacia Managua, fue cargada por representantes de todos los comités tradicionalistas que participan en estas celebraciones.

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