Con el corazón lleno de fe, el estruendo de la pólvora y el ambiente festivo de las bandas filarmónicas resonando en cada rincón de la capital, miles de devotos y promesantes salieron a las calles para vivir la víspera de las Fiestas Tradicionales de Managua en honor a Santo Domingo de Guzmán.

La jornada contó con la presencia de la mayordoma de las Fiestas Tradicionales y alcaldesa de Managua, Reyna Rueda Alvarado, el vicealcalde Enrique Armas Rosales y la secretaria del Concejo Municipal, Jennifer Porras López, quienes compartieron de cerca con las familias y los tradicionalistas.
«Estamos muy agradecidos con las familias, los promesantes y los centenares de hermanos y hermanas que se han reunido para celebrar a lo grande, en unión familiar y con mucha seguridad. Agradecemos a nuestro Padre Celestial que un año más nos permite compartir con las familias tradicionalistas», destacó la mayordoma de las festividades.

Desde horas de la tarde, el barrio San José Oriental se llenó de música, color y alegría con la celebración organizada por el Comité de las Vacas Culonas, presidido por el tradicionalista Manuel Orozco. Ataviadas con vistosos Huipiles, las tradicionales Vacas Culonas recorrieron las calles al ritmo de los populares chicheros, animando a centenares de asistentes.
La emoción alcanzó uno de sus momentos más esperados con la tradicional soltada de toros. Entre gritos de júbilo, 20 semovientes desafiaron a los promesantes, quienes pusieron a prueba su valentía y destreza al torearlos y montarlos para competir por premios de hasta 10 mil córdobas, siendo una de las expresiones más emblemáticas de estas festividades.

En el sector de Cristo Rey también se vivió un ambiente de profunda tradición con la Fiesta del Palo Lucio, que este año celebró 51 años de historia. El reconocido promesante José María Barahona, conocido cariñosamente como «Chema Pelón», volvió a congregar a cientos de fieles en una celebración que mantiene vivo este legado cultural.
Como parte de la actividad, la familia del tradicionalista entregó a las autoridades capitalinas atuendos representativos de la festividad y una réplica de la venerada imagen de «Minguito», símbolo de la fe y de la herencia cultural que ha pasado de generación en generación.

Paralelamente, el barrio San Judas fue escenario de la tradicional Vela del Barco, organizada por el Comité Vela del Barco y la familia del recordado tradicionalista Lisímaco Chávez, quienes mantuvieron viva esta expresión de fe y devoción a Santo Domingo de Guzmán.
La jornada concluyó con el tradicional brindis ofrecido por los comités tradicionalistas, donde no faltó la emblemática Chicha de las Siete Quebradas ni los platillos de la gastronomía típica nicaragüense. De esta manera, las familias celebraron una noche de convivencia que reafirmó el valor cultural, histórico y religioso de las Fiestas Tradicionales de Managua.



















